domingo, 10 de febrero de 2013

resplandor con límites moviéndose a velocidades relativistas

I

Aceleré el paso del tiempo a dimensiones geológicas
y vi que las montañas eran como olas
y la tierra como una mancha a la deriva
flotando sobre el mar.

Vi cómo las islas emergían y se hundían
y cómo el furor de los volcanes 
parecía una efímera visión 
de chispitas mariposa. 

Tu vida fue un destello de menos de un segundo,
apenas perceptible. 
Tu vida fue un instante breve de colores titilantes 
con intervalos grises.

Tan pronto se produjo esa luz
dejé de prestar atención 
a la biografía apresurada de la Tierra
y salí corriendo 
detrás de tu resplandor
en su viaje por el cosmos. 

II

Si estuviera en un planeta alrededor de Próxima Centauri
y observara con un supertelescopio tu vida
vería lo que hiciste hace poco más de 4 años.
Es lo que tarda por en pasar por allí tu rayo.

Toda tu vida es un destello
en la biografía apresurada de La Tierra.
Así, mientras persigo su límite,
veo en su luz siempre tu presente:
en esa luz eres eterna. 

A veces tomo atajos
para presenciar tu paso desde un punto fijo
que como una estrella fugaz
siempre me sorprende.

Mientras tanto te observo 
desde una distancia prudente
para no hacer sombra,
para no interponerme 
mientras atraviesas el universo.
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