martes, 29 de marzo de 2016

Hitomi Fujiko

Visito un mundo hace rato desolado
sin la esperanza de encontrar a alguien allí,
por mi ignorante soledad quedo atrapado
y una suerte de guía me ayuda a salir.

Un robot con suma astucia programado
creo que a lo sumo podría ser la entidad,
mas le descubro en soliloquio macabro
burlándose a anchas de mi credulidad.

Le confronto -más que desconcertado-,
me ordena al instante abandonar el lugar,
solo hasta verle en lobo transfigurado
emprendo mi huida sin acaso titubear.

La apelación a su más sagrada regla
-"en este reino no más de uno andará"-
le engendra cuestiones sobre su existencia
que transforma en dudas sobre mi realidad.

Su ímpetu me acusa del asesinato
de previos residentes cuando aparecí,
¿será que mis recuerdos fueron implantados?
¿o perdí los estribos en un frenesí?

¿Qué si yo soy al final solo algoritmos
-artefacto virtual de un demiurgo ocioso
que creó este mundo y sus profundos abismos
y se retiró creyéndose gracioso-?
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